La vuelta a casa o cómo hacer que tu prima haga un "yo no conozco a
esos".
Hace un año mi tía decidió enviar a mi querida prima pequeña al otro lado de
mundo a estudiar. Para mejorar su inglés e independencia y crecer como
persona.
Durante ese intervalo de tiempo hubo llamadas por skype, mensajes por
whatsapp, abuelas llorando, momentos de nostalgia "os acordáis de
cuando..."
Cuando solo quedaba una semana para que volviera decidimos, bueno, ya estaba
decidido de antemano, que iríamos todos a darle la bienvenida al aeropuerto.
Con pancarta. Con globos. Con gritos. Con una maldita comparsa si hace falta.
Creo que ella no se creía que fuéramos a hacerlo. Se reía cuando se lo
comentaba.
Pero llegó el gran día y ahí estábamos todos, hinchando globos como si no
hubiera mañana. Los había con forma de corazón y todo. Cualquiera pensaría que íbamos
a pedir matrimonio a alguien.
Propuse pintarnos la cara de un color alegre, propuesta que fue rechazada.
Alguien quiso que asaltáramos la pista de aterrizaje. Probablemente mi tía.
Tampoco fue aceptada.
Les dimos a los más pequeños unos rotuladores para que tunearan un poco los
globos y se divirtieran en la espera.
Otra de mis primas, la "loca de los animales", dejó vagar por
todas partes a los bichos que había llevado.
Y por fin llegó el gran momento. Nos volvimos como locos viéndola a través
del cristal y empezamos a mover los brazos y la pancarta (enorme por cierto) mientras ocupábamos básicamente toda
la cristalera por la que se veía a la gente caminando a las cintas de las
maletas. Ella miró, estamos seguros de ello, pero lo único que hizo fue avanzar
más rápido y esconderse.
Tras ese saludo inicial recogimos todo el campamento para bajar a la salida,
donde esperamos para abalanzarnos sobre ella. Su madre la primera, que parecía
que quería fusionarse en un pequeño átomo indivisible.
Siguieron los abrazos, las fotos, los comentarios tipo "que guapa
estás", los regalos de bienvenida... algo parecido a una comunión, pero sin
el vestido blanco.
Después hubo tarta. Más besos. Más regalos, esta vez para nosotros, (bien, buena prima, bien enseñada).
Pero lo más importante, hemos recuperado a nuestra little cousin.



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