lunes, 15 de septiembre de 2014

No le digas adiós




Es difícil hacerse mayor y dejar atrás la infancia.
La infancia no es ni más fácil ni más difícil que el resto de etapas de tu vida, da igual lo que te parezca después. En su momento las cosas te dolieron igual que te duelen ahora. Las cosas te hacen tanta ilusión como entonces. 
O bueno, es lo normal. Hay gente que se queda con la parte mala, con el dolor, y se olvida de lo fácil que sonreían y reían cuando eran niños, como la cosa más pequeña podía hacernos felices.
Y a eso no hay que decirle adiós. Hay que abandonar a la infancia, pero no al niño que tenemos dentro. 


Por siempre y para siempre, no te digo adiós.
Gracias por enseñarme a vivir.

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