Vístete de color y sal a comerte ese mundo de grises.
Píntate los labios de rojo y deja tu marca en el espejo.
Revuélvete el pelo hasta que esté despeinado.
Come algo dulce.
Canta en la ducha y baila encima de la mesa.
Tírate a la piscina de bolas y nada hasta tu niñez.
Solo tú puedes hacer de tu vida una gran fiesta...
y por supuesto, invítame.



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