Cuando te sientes frustrado, desanimado, triste, con rabia, decepcionado...
¿qué mejor que ir a lo alto de una montaña y gritarle al viento?
Cuando estás alegre, ilusionado, esperanzado, maravillado...
¿qué mejor que ir a lo alto de una montaña y gritarle al viento?
El viento es sabio y sabrá llevar nuestras palabras al lugar que le corresponden, mientras que sana nuestro corazón herido o lo hinche de alegría.
Así que abre tus brazos y grita lo que sientes, ya verás como es... increíble.



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