Saqué la foto cuando me di cuenta de que lo que yo veía con mis gafas, no era igual a lo que veía la cámara. De modo que decidí ponerle gafas a la cámara.
El resultado sigue sin ser lo que yo veía, es otra opción, otro modo de ver la playa.
Porque los colores cambian, pero el paisaje permanece. El ojo que lo mira es distinto, pero sigue siendo la misma playa, da igual los colores, filtros o gafas que le pongas.
Ojalá se aplicara esta filosofía a otros ámbitos de la vida...
Como digo, la misma playa



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