Esas notas, esas palabras, han salido de una persona que de alguna manera es lo suficientemente valiente como para compartir una parte de su alma con el mundo. Un ritmo que te hace sentir, te hace reír, bailar, llorar, pensar y que sirve de puente entre personas.
Mientras crecía escuchaba canciones de mis padres, de Sabina, Perales, Mocedades...
Más tarde, en mi adolescencia, me interesé por otro tipo de música, escuchaba de todo, para ver qué era lo que a mí me gustaba: Spice Girls, Backstreet Boys, McFly, Busted, La Oreja de Van Gogh, la canción del verano...
Ahora escucho música coreana, inglesa, española... me gustan las canciones que me recuerdan a algo, que aunque no entienda la letra, su música me inspire.
Creo que nunca deberíamos de dejar de fascinarnos por la música,
¿Y cómo no nos va a fascinar tanto la música cuando dentro de nuestro cuerpo mismo golpea implacable nuestro propio instrumento dando ritmo a nuestra vida?
¿Ese bum bum del corazón que cuando se acompasa con otro logra una orquesta perfecta?



No hay comentarios:
Publicar un comentario