JUNTOS
Salía a correr todas las mañanas al amanecer porque era su manera de despertarse. También le había cogido el gusto a eso de ver empezar al día.Él siempre la pasaba. Obviamente corría demasiado despacio.
Hasta que un día, al llegar a su altura, él bajó el ritmo y corrieron juntos en silencio, sin saber cuándo parar y detener el momento en el que sus pasos se habían acompasado.
Cuando llegaron al final del camino, él preguntó:
-¿Mañana a la misma hora?
Ella asintió y empezaron una nueva rutina.
Corrían juntos, en silencio y después prometían verse al día siguiente.
Empezaban el día juntos y finalmente, ella se atrevió a invitarle a salir.
Él sonrió, "Estaba esperando a que me lo pidieras" y fue entonces cuando se cogieron de la mano.
Y ahí siguen, corriendo juntos por la vida, adaptándose al ritmo del otro, riendo de la mano y empezando siempre el día juntos.



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