CUANDO YO ERA JOVEN...
Querido diario:
Hoy he hecho una amiga…
Cuando
yo era joven la gente pasaba el verano en el pueblo. No eran tan común eso de
irse al extranjero y viajar en avión. Y sin embargo, al contrario que muchos
niños entonces, yo no tenía un pueblo al que ir a pasar mis vacaciones de
verano.
De
modo que decidimos adoptar un pueblo, o
el pueblo nos adoptó a nosotros, todavía no lo tengo muy claro y así, comenzó
el verano en el que apenas contaba con seis años, mi pelo rojo rizado y rebelde
y una voz demasiado estruendosa que me precedía allá donde fuera.
Las
memorias de esos días apenas se mantienen en mi mente, excluidas por nuevas
historias, quedando en mi mente simplemente una sensación de que aquel fue un
buen verano. Sin embargo hay momentos que te marcan en la vida, momentos que
pueden ser simples, pero que son muy relevantes para tu pequeña mente.
Todo
empezó una tarde de lluvia. No recuerdo exactamente si mi madre nos había
echado de casa o si había sido elección nuestra salir, pero ahí estábamos mi
hermano y yo mirando llover, guarecidos bajo
los balcones del edificio en el que vivíamos alquilados. Y es que en una calle en la que llovía sobre mojado
las opciones de juego eran bastante escasas.
Pero
como cualquier niño, enseguida se nos ocurrió algo para entretenernos: correr
hasta el edificio de enfrente intentando mojarte lo menos posible. Y es que
entonces no teníamos todo ese entretenimiento electrónico, de modo que hacíamos
lo que podíamos. Al principio nos entretuvimos los dos solos, hasta que de
repente se nos unieron los dos niños que vivían enfrente y que casualmente
tenían nuestra edad.
La
calle se llenó de risas y de los sonidos de una amistad naciente y que se iría
desarrollando a lo largo de los años hasta un punto en el que se convirtió en
algo parecido a la familia del pueblo.
Cuando
yo era joven no era difícil hacer amigos, jugábamos tardes enteras creando
mundos nuevos en los que vivíamos hasta que nuestras madres nos gritaban que
había que cenar. Nadábamos en la piscina, jugábamos a cartas y la amistad era
instantánea.
No
recuerdo mucho de aquellos años, pero en mi mente siempre quedará aquella tarde
lluviosa en la que germinó una amistad de esas que duran para siempre.


No hay comentarios:
Publicar un comentario