domingo, 30 de marzo de 2014

Relato: La primera conversación

LA PRIMERA CONVERSACIÓN



A veces te… no voy a decir te enamoras, pero te sientes atraída como si de un imán se tratara, por alguien con quien te cruzas en la calle. Estos encuentros duran escasos segundos y lo más probable es que no vuelvan a producirse. 

Pero de vez en cuando, sobre todo si esa persona está tocando la guitarra y cantando en una esquina en la calle, te vuelves a cruzar con esas personas.

Echo de nuevo veinte céntimos en la funda de guitarra que hay en el suelo y continúo mi camino. Cualquiera pensaría que soy algo tacaña, pero teniendo en cuenta que le doy veinte céntimos todos los días… poco a poco se está haciendo rico a mi costa.
 
Los escasos segundos antes de tirar la moneda, mis labios pican con la intención de abrirse y saludarle, decirle algo, iniciar una conversación.
 
Pero el tiempo que tarda la moneda en recorrer el camino que hay desde mi mano hasta el suelo, es lo que tardo en cambiar de opinión.

Obtengo una sonrisa como recompensa a mis veinte raquíticos céntimos. Qué bien. Menuda recompensa. Menuda cobarde. ¿Qué puede hacer él? ¿Coger la guitarra y golpearme con ella?


Estoy a punto de salir de casa cuando mi vista cae en la guitarra. Está en su funda desde hace un par de años, desde que mi interés por la música desapareció. No era demasiado aplicada, así que lo dejé.
Cierro la puerta y llamo al ascensor. En el momento en el que las puertas se abren, tomo una decisión. 

Corriendo, entro de nuevo en casa y mi mano derecha coge el asa de la funda de la guitarra. Estoy de vuelta en el ascensor antes de que las puertas se vuelvan a cerrar.

Camino por la calle centrada, sin prestar atención a los ruidos de fondo hasta que una voz ronca entra en mi sistema. Con calma y sin decir nada, me coloco a su lado, saco la guitarra y me la cuelgo. Miro sus dedos mientras los míos recuerdan la melodía que está tocando.

Empiezo a tocar y entonces me atrevo a mirarle a los ojos. Me miran mientras sus labios forman una sonrisa, así que continúo tocando.

Y así, sin palabras, con una sonrisa y la música sonando, estamos teniendo nuestra primera conversación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario